Después de un intenso encuentro internacional de The North Face en San Francisco y Sonora, teníamos ganas de aprovechar toda nuestra travesía del charco, y “blokar” en uno de los lugares más famosos del mundo de esta especialidad, Bishop. A apenas unos pocos kilómetros de este pequeño pueblo Californiano que se encuentra en un pequeño oasis en mitad del desierto, pero rodeado por toda la Sierra Nevada, nos encontramos con dos enclaves internacionalmente famosos de la escalada: Happy Boulders y Buttermilks. El primero esta en un pequeño cañón en mitad del desierto, mientras el segundo esta al pie de una de las grandes montañas de la Sierra Nevada, el Mont Tom. Mientras que el primero es arenisca que combina mucho agujero con pequeñas regletas, el segundo es granito regletero de mucha calidad. Todo ello hace que en apenas unos kilómetros tengas un montón de variedad de boulders, entre los que destacan los que van del 6c al 7c. En estos niveles los bloques son fantásticos. Para nosotros era la tercera vez en este lugar, al punto de que a Iker, le quedaban muy pocos problemas duros por escalar. De las tres veces que hemos estado, esta ha sido la que menos fortuna hemos tenido. Llegamos justo el día en que una enorme borrasca dejo 50 cm. de nieve encima de los bloques. Así las cosas, nos tuvimos que amoldar al frió extremo los primeros días, para pasar a mejores temperaturas los siguientes, pero con muchos bloques mojados. A pesar de todo escalamos un montón en compañía de nuestra amiga mexicana Ixchel Reyes, llegando a hacer hasta 6b en su caso, 7b+ en el mío, y 7c+ en el de Iker. Como siempre Bishop resulto un lugar mágico para recomendar a todo el mundo. Los bloques fáciles son muy buenos y los duros, aunque no muchos, también de mucha calidad, todo ello en mitad del oeste americano: ¿Qué más se puede pedir?
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