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“PERESTROIKA”: COMO PASAR UN INVIERNO EN SANTANYÍ (MALLORCA) Imprimir E-mail
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Lunes, 14 de Abril de 2014 22:14

Por primera vez en mi vida le he dedicado toda mi energía a una vía de escalada deportiva. Eso quiere decir en pocas palabras, que tanto mi mente como mi cuerpo han estado las 24 h del día centradas en un objetivo, que no era otro que conseguir encadenar la ruta mas difícil de esta bonita escuela mallorquina. Al menos esto ha sucedido tal cual lo estoy contando del 15 de enero al 19 de marzo, cuando dos jornadas después de celebrar mi 40 cumpleaños, conseguí llevarme tan ansiado premio.

Porque siendo completamente honestos, habría que tener también en cuenta los al menos cinco días que dedique el año pasado para encadenar Moscú 8 a+ (Variante de Perestroika que comparte con esta ultima los cinco primeros

seguros) ,y una vez hecho esta, los otros cuatro o cinco para Perestroika antes de marcharnos a Patagonia. Me veía con posibilidades entonces, pero me di cuenta de que no iba a ser una cuestión de poco tiempo, y mis ganas de viajar a Argentina superaron las de “poner la tienda de campaña” al pie de Santanyí.

Pero la verdad, y siguiendo siendo honestos, es que desde que me empecé a recuperar de mis lesiones allá por el principio de agosto en Rocklands (Sudáfrica), el objetivo de realizar esta ruta ha estado siempre en mi cabeza.

Me he ido poniendo fuerte, siempre pensando que el destino final seria este.

Nunca me había pasado que una vía de escalada deportiva me quitase el sueño. Y lo digo en un sentido literal: He pasado noches en duermevela y días en vigilia acomodando cada uno de mis actos al

objetivo final, convirtiéndose este encadenamiento en una obsesión, que tendré que valorar para la próxima si merece la pena, ya no solo pensando en uno mismo, sino en los que te rodean. Pero en mi interior sabia que tenia que ser así, necesitaba concentración máxima para poder sacar adelante mi objetivo, no me podía pasar como “a un guerrero al que en el momento de bajar del caballo le rebanasen la cabeza”. Sabia que si quería conseguir un objetivo que me venia muy por encima de mis posibilidades, tenia que entrenar y cuidarme como no lo había hecho nunca; “el guerrero se tendría que mantener encima del caballo hasta el final”. Para empezar, cenas ligeras y cervezas fuera, lo que acompañado de mucha escalada, bici y pateos de cara a nuestra próxima expedición primaveral a Himalaya, me llevaron a bajar mi peso al

mínimo que recuerdo (61 kg), solo superado en 1.999, cuando a punto estuve de perder “el trasero” en el Annapurna, y volví con 57 kg. Tampoco deje de escalar un día que no me tocase. Cada día que había condiciones propicias para bajar a Santanyí, allí estaba, y si no, me quedaba trepando por la Tramuntana.

Pero los resultados tardaron mucho en llegar…

Este invierno en Mallorca ha sido el mas cálido de los últimos diez o quince años, con lo que no ayudaba a escalar una ruta orientada al Sureste (Sombra a ultima hora de la tarde), que además esta a 25 m del mar, con lo que esto conlleva en cuanto a la humedad; y por supuesto, con temperaturas tan altas eran contadísimos los días que el viento caía de norte, el necesario para poder hacer una escalada de 20 m, salpicada de minúsculas regletas.

Cuando empezaron a llegar condiciones a final de febrero yo me encontraba saliendo de una gripe que me había dejado a paracetamoles durante una semana, y entrando en una caries en una muela, que por no haberla cuidado antes, me hacia pasar de los paracetamoles a doce días de antibióticos…Todavía, una vez acabados estos últimos, volvería con los paracetamoles a cuenta de un catarro.

Además de muy mala suerte, se me estaba juntando una bajada clara de defensas, ya que venia de mucha paliza física, y durante mi convalecencia no deje de escalar y andar en bici.

“El guerrero quería seguir encima del caballo, pero no podía, y ni siquiera dependía de el…”

Aun estando así las cosas, durante este periodo me lleve dos vías muy interesantes. La primera fue “Shabada”, un

precioso 8 a+ de Fraguel que bien podría ser 8b en cualquier otro sitio. Primera parte de chorreras no muy difícil, para empalmar con una segunda de regleteo y agujeros pequeños. Una maravilla de ruta-como todas las de esta escuela- que me sirvió para mantener la motivación a pesar de las adversidades.

La segunda, “Big Mac”, en Can Marvel. Corta y explosiva al estilo de Perestroika. También muy buena. Me costo mas intentos que la anterior, con lo que supongo que al menos será 8 a+.

Así llegue al 17 de marzo, fecha de mi cumpleaños, con una obsesión que me perseguía, pero que no lograba materializar…

Pero con mi cumpleaños llego el cambio de mentalidad, o dicho en argot escalador, “la vuelta a la cabeza”. Lo celebre como toca un día de San Patricio, patrón de

Irlanda: Algunas cervezas (Llevaba bastante tiempo sin tomarme mas de una que no fuese sin alcohol), y divirtiéndome en compañía de mis amigos mallorquines.

 

Al día siguiente me dije que la obsesión se había acabado. Tenia solo diez días mas por delante en la isla, y seguiría probando la vía siempre y cuando habría condiciones, pero sin volverme loco.

Dos días después mi amiga Elena Albiasu me acompañaba nuevamente camino de Santanyí. Había buenas vibraciones en el ambiente. El día era caluroso pero el viento norte estaba a mi favor. Ya me había caído con Tato asegurándome tres días antes en uno de los últimos movimientos, y lo que era mas importante, tanto Elena como yo estábamos en clave positiva. Al punto que le reconocí abiertamente que de marcharme de la isla sin el encadene no lo vería como un

fracaso. Había hecho el tramo de 8b un montón de veces. Había encadenado 8b+ varias, y lo ultimo que me quedaba era chapar la cadena. Yo sabia que nunca había estado tan fuerte, y al fin y al cabo, la superación personal ya estaba lograda. Me dolería dos días el no salir por arriba, pero ni uno mas.

No hizo falta. Al día de viento norte le acompañaron mis fuerzas, y a ambos, mi cambio mental, que posibilito que tras un primer intento sensacional cayéndome muy arriba, el segundo fuese espectacular y me permitiese chapar cadena, a lo que le acompañaron diez minutos de jubilo en la reunión, y treinta de abrazos con mi aseguradora.

Había solventado mi crisis de los 40 con mi primer 8c, y tenia razones mas que suficientes para celebrarlo. Allí estaba la prueba palpable que con el 4 y el 0 no se

acababa nada, y en contra, se habría un mundo de nuevas posibilidades.

Desde entonces le he dado muchas vueltas. ¿Le merece la pena a una persona con mi mentalidad montañera tanto sacrificio por 20 m de escalada?

Todavía no tengo la respuesta, pero ahora mas que nunca me viene a la mente aquella frase tan repetida de el genial alpinista francés Lionel Terray cuando nos definía a todos nosotros como “Los conquistadores de lo inútil”.

 

 

 

 
UNA AVENTURA LLAMADA BAGHIRATHI III, UN VIAJE A LA INDIA, UNA VUELTA AL HIMALAYA Imprimir E-mail
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Martes, 08 de Abril de 2014 21:47

Cuando a finales del mes de julio de 1.999 abandone junto a mis compañeros del Equipo Nacional de Jóvenes Alpinistas el campo base del Baghirathi III no tenia nada claro que volvería. El lugar me pareció increíble, rodeado de montañas que te quitan el hipo como el Shiviling, el Meru o el propio Baghirathi, pero no recuerdo haber vivido una buena experiencia. Básicamente las circunstancias- venia un mes antes de casi perder la vida en el Annapurna y no tuvimos mucha suerte en esta expedición- no acompañaron, y todo ello se acumulo en una cabeza excesivamente cansada para grandes empresas.

Pero han pasado quince años de aquella experiencia, y puede ser el momento para ahuyentar aquellos fantasmas, con un proyecto duro y bonito, como es intentar escalar por primera vez en libre el Pilar Oeste del Baghirathi III de 6.454 m, uno de los grandes retos inéditos en el Himalaya.

1.300 m verticales nos separaran de su cumbre, de los cuales, 1.000 serán de roca y 300 de hielo y mixto.

Se ha intentado con anterioridad en libre pero hasta la fecha nadie lo ha conseguido. La razón es obvia: Superar la dificultad de séptimo u octavo grado por encima de los 6.000 m y en una ruta tan mantenida y larga no esta al alcance de todo el mundo.

Quizás del nuestro tampoco, pero a día de hoy atesoramos la suficiente experiencia y madurez como para intentarlo.

Partiremos el 24 de abril y volveremos a casa el 5 de junio.

Volaremos de Bilbo a Delhi. Dos días de preparativos en la capital esperamos que sean suficientes para en dos jornadas mas de autobús llegar al pueblo de Gangotri a pie del Gharwhal (Himalaya de la India). Desde aquí en tres o cuatro días de aproximación deberíamos arribar a nuestro campo base.

Tendremos un mes entero para intentar nuestro objetivo. Debería ser suficiente.

1.000 m de desnivel separan nuestro campo base del inicio de la escalada, trayecto que usaremos para aclimatar.

Utilizaremos un estilo ligero para intentar la ascensión, ya que solo seremos dos personas en la pared, para poder trasportar todo el peso en una ruta que se puede alargar hasta quince días de esfuerzos con sus respectivas noches durmiendo suspendidos de nuestras hamacas.

Nos acompañara en esta empresa Jordi Canyigueral, nuestro cámara habitual en las ultimas aventuras, que se encargara de filmar y fotografiar cada uno de nuestros pasos.

El 31 de mayo abandonaremos la montaña, para volver a casa el 5 de junio.

La apuesta es muy difícil y comprometida, pero puede suponer uno de los grandes retos de nuestra carrera.

Al igual que en muchas de nuestras experiencias anteriores, esta tiene todos los componentes para convertirse en una gran aventura.

 

 

 

 
A TOPE EN MARGALEF! Imprimir E-mail
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Jueves, 20 de Febrero de 2014 09:25

Como todos los años, una vez pasadas las navidades, volvemos a tener más tiempo para dedicarnos a lo que más nos gusta, que sin lugar a dudas es escalar. Estuvimos barajando también la posibilidad de volver a la Patagonia, pero decidimos dejarlo para mejor ocasión. Queremos salir en primavera de expedición y hemos decidido que la mejor opción será quedarnos entrenando cerca de casa. De esta manera guardaremos la energía para ir a tope de motivación.

Una vez más me decanto por pasar unas semanas en mi querido Margalef. El plan es claro, intentar ponerse en forma lo más rápido posible. Después de unos meses de mucho viaje y poca escalada, las ganas de volverse a encaramarse a las rocas son muy grandes.

Esta vez el entrenamiento tendrá que ser doble, ya que hay que ir pensando en estar en forma de cara a la expedición; así que todos los días de descanso de escalada, me iré en compañía de Gusa a correr o andar por el monte.

Una temporada mas volvemos a juntarnos un montón de amigos para tratar de dar lo mejor de nosotros mismos, ya sea escalando, o equipando nuevos proyectos. Allí nos reunimos: Vicenç, Renaud, Gusa, Víctor, Carole, Adrian, Etien, Baldiri, Pata, Daniela, Ricardo…. Muy buen ambiente como siempre.

El sector estrella de este año para el invierno ha sido Espadelles que no ha parado de crecer. Los incombustibles Vicen, Renaud y Adrián no han estado quietos ni un solo día. Así que casi siempre hemos tenido alguna vía nueva que probar a vista.

En cuanto a la climatología no ha sido el mejor año en Cataluña, mucha humedad y viento desapacible, pero aun así, hemos podido escalar casi siempre que hemos querido.

Poco a poco nos hemos ido poniendo en forma y los proyectos que teníamos a corto plazo han ido saliendo. En el caso de Gusa, que es quien me ha acompañado, se ha hecho rápidamente con un buen puñado de octavos.

En mi caso, la cosa no ha ido nada mal y he podido encadenar unas cuantas vías que me quedaban pendientes como: Pal Norte 8c+/9a, Pal Oeste 8c+, La vía De Oscar 8c+ (primera ascensión), Abstinencia 8c+ (primera ascensión), Si lo sé no vengo 8c (primera ascensión), Total Hero 8b+ (Primera ascensión), Bongada ibérica 8b+ y una buena lista de 8a+ y 8b a vista.

Por unas semanas se me termina la estancia por tierras catalanas, pero a la vista de que vamos consiguiendo el estado de forma que queríamos, es el momento de empezar a soñar con el proyecto que no me deja dormir desde hace mucho tiempo…

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Photos: ADRIEN BOULON - CAROLE PALMIER.

 

 
EL TOP 10 DE CHULILLA Imprimir E-mail
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Lunes, 20 de Enero de 2014 15:28

Tras mi tercer viaje en los últimos cuatro años a la escuela Valenciana hay algo que me ha quedado bastante claro: Chulilla esta en estos momentos entre las cinco mejores de España; aunque inexplicablemente todavía hoy, con grandes sectores abiertos, vías de hasta 60 m, y un clima espectacular, es una escuela bastante desconocida tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Basándome en mis tres viajes voy a tratar de reseñar las que para mi han sido las 10 mejores escaladas que he realizado en este bonito lugar. Voy a elegir una por grado con lo que dejare en el tintero varias de la misma dificultad que me han parecido una maravilla.

 “Magnetorresistencia” 6b+ (Sector Oasis): 40 m de continuidad y resistencia (Mucho paso-reposo) sobre un sistema de diedros. Vía de corte alpino y dura tanto física como psicológicamente. Muy recomendable.

“El Ramallito” 6c (Sector Muro de las Lamentaciones): 40 m. Una fisura mas sencilla hasta mitad de vía para pasar a la parte superior mas sostenida sobre regletas y gotas de agua. Imprescindible.

“Plan Z” 6c+/7a (Sector Oasis): 30 m de continuidad sobre regletas y coral. Un clásico a vista para la gente técnica de este nivel. Muy recomendable.

“El Muro de las lamentaciones” 7 a (Sector Muro de las Lamentaciones): Un gusto para los sentidos los 35 m de placa regletera y de gota de agua, sobre caliza azul perfecta. Imprescindible.

“Sendero Sinuoso” 7 a+ (Sector Oasis): 40 m de recorrido muy variado con sección clave cerca de la reunión. Muy recomendable.

“Cantalobos” 7b (Sector Pared de Enfrente): 20 m de resistencia dura, en una vía corta e intensa para lo que se lleva en Chulilla. Muy Recomendable.

“Gran Dinosaurio Blanco” 7b+ (Sector Cañaveral): Una joya de 45 m de pura continuidad con el paso clave a un metro de la reunión. Imprescindible.

“Súper Zeb” 7c/+ (Sector Pared Blanca): 40 m de placa desplomada en diedro. De lo mas técnico que he escalado en Chulilla. Muchas metros de sufrimiento para una llegada a la reunión gratificante. Muy recomendable.

“Los Caminantes” 7c+ (Sector Chorreras): 50 m espectaculares de chorrera técnica. La segunda parte es apoteósica. Imprescindible.

“El Bufa” 7c+/8 a (Sector El Balconcito): 40 m de continuidad sobre alguna chorrera, pero sobre todo regletas y planos con paso clave muy cerca de la reunión. Imprescindible.

“El Agente Naranja” 8 a (Sector El Balcón): 40 metros de regleteo físico sobre roca naranja. Muy completa. Imprescindible.

 

¡Al final han sido 11, pero espero, que si no habéis tenido la fortuna de escalar estas rutas, lo podáis hacer en las próximas fechas vacacionales!

 

Un agradecimiento muy especial a todos los equipadores de Chulilla, que con su trabajo desinteresado están dejando una zona espectacular.

 

 

 

 
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